Primera Ley Biológica

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Ley de Hierro

 

La definición de la Primera Ley Biológica o Ley de Hierro (Ley Férrea) del Cáncer comprende 3 criterios:

 

Primer criterio

 

Todo ‘Programa Especial de la Naturaleza con Pleno Sentido Biológico (SBS: Sinnvolles Biologisches Sonderprogramm)’, es decir todo aquello que hasta ahora, y erróneamente, se había denominado ‘enfermedad’, se origina a partir de un DHS (Dirk Hamer Syndrome; en español, Síndrome de Dirk Hamer −en honor al fallecido hijo del Dr. Hamer−). Dicho DHS ocurre simultáneamente:

  • En la psique,
  • En el cerebro y
  • En en el órgano correspondiente

 

 

De modo que, de acuerdo a la terminología de la NMG, según la primera ley biológica un DHS representa un choque biológico extremadamente intenso, grave, dramático, vivido en soledad (aislamiento) y que, inesperadamente, coge al individuo por sorpresa.

Ese instante podría compararse a cuando un portero de fútbol es sorprendido ‘a contrapié’, mientras mira desconcertado la pelota que esperaba recibir por el otro poste. Él ya no puede reaccionar y rectificar el pie correcto con el cual impulsarse. Esta es la situación típica de un DHS: sorprender a un individuo ‘a contra pie’.

Sin embargo, el DHS ofrece al individuo la oportunidad de corregir la ‘avería’ para finalmente controlar la situación.

En el momento del DHS, el choque biológico desencadena la ejecución de un ‘Programa Especial de la Naturaleza con Pleno Sentido Biológico (SBS)’ que cursa de manera sincrónica al nivel de la psique, del cerebro y del órgano correspondiente.

Este ‘Programa Biológico Especial’, es, al mismo tiempo, visible y medible a los tres niveles.

 

Segundo criterio

 

A nivel cerebral, en el momento justo de un DHS, el choque biológico afecta a un área específica del cerebro, provocando en él una ‘lesión’ con forma de anillos, la cual es claramente visible en una tomografía axial computarizada (TAC) cerebral. Dicha lesión anular es llamada Foco de Hamer (Hamerschen Herd; de hecho, el término fue acuñado por los oponentes del Dr. Hamer, quienes de modo burlón llamaron a dichas formaciones anulares «los dudosos Focos de Hamer»).

Cabe destacar que, antes de que el Dr. Hamer identificara estas lesiones anulares en el cerebro, los radiólogos las consideraban (e inexplicablemente las siguen considerando) como ‘artefactos’ creados por un error técnico en las máquinas de escáner. Pero Siemens, la conocida fabricante de este tipo de equipos, certificó que esas lesiones tan concretas no pueden ser artefactos puesto que, aún cuando la tomografía es tomada y repetida desde diferentes ángulos del cerebro, la misma formación anular aparece siempre en el mismo lugar; con lo cual, dichas formaciones anulares no son errores de la máquina, sino que inequivocamente están en el cerebro.

El contenido del choque biológico, en el momento del DHS, determina la ubicación del Foco de Hamer en el cerebro, así como la localización del cáncer o la supuesta ‘enfermedad’ oncoequivalente en el órgano correspondiente.

En el momento del DHS, un Programa Especial de la Naturaleza con Pleno Sentido Biológico (SBS) se activa y sigue su curso de forma sincrónica en la psique, el cerebro y el órgano correspondiente. En teoría, estos tres niveles son útiles puntos de referencia a partir de los cuales es posible ‘situar’ al individuo dentro del SBS y, así, desarrollar entonces una terapia acorde. En realidad, en virtud de este criterio de la primera ley biológica, los tres niveles constituyen una sola entidad.

Cada choque biológico posee un contenido específico (colorido de conflicto) que se hace evidente en el momento del DHS. El contenido del choque se manifiesta ‘por asociación’, lo que significa que se produce inconscientemente, sobrepasando nuestra conciencia. Pensamos que pensamos. Pero, en realidad, el choque ya se ha manifestado a través de la asociatividad, en una fracción de segundo, incluso antes de que hayamos empezado a pensar.

El uso de la terminología ‘conflicto emocional’ para designar a los choques o conflictos biológicos es por lo tanto engañoso, ya que las emociones son, por su propia naturaleza, un subproducto de los choques biológicos que se producen tan solo cuando ya hemos empezado a pensar.

El choque biológico inesperado deja una marca en el cerebro, la cual es visible en una tomografía cerebral (TC). Dicha lesión, en forma de anillos concéntricos muy finos, se llama Foco de Hamer (FH) (en alemán, Hamerscher Herd (HH)), similar a lo que se observa cuando una piedra es lanzada contra el agua.

Cada choque biológico está relacionado con un área específica en el cerebro, que controla y dirige los procesos orgánicos en un órgano o tejido específicos. Los cambios en el cerebro son visibles en el mismo instante que un DHS se produce.

 

Tercer criterio

 

El desarrollo a tres niveles del Programa Especial de la Naturaleza con Pleno Sentido Biológico (SBS), desde el DHS hasta la conflictolisis (CL) y la crisis epileptoide (CE) en el punto álgido de la fase de reparación, así como el retorno a la normalidad, siempre se produce de forma sincrónica según este Tercer criterio de la Primera Ley Biológica. Es decir, que su desarrollo cursa simultáneamente en la psique, en el cerebro y en el órgano.

Si el choque biológico es intenso en el inicio, la fase activa del SBS será igualmente intensa.

Si se atenúa la intensidad del choque biológico, la fase activa del SBS también será atenuada en los tres niveles. Una vez que el choque biológico se resuelve, la fase de reparación también se desarrollará a tres niveles. Si hay recurrencia del choque biológico, se produce de nuevo, también, en los tres niveles.

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